Estoy hasta los cojones de todo esto.
No sabéis lo que estar encerrada en un espacio de puertas abiertas.
Encerrada, quiero decir, no físicamente. ¿Me seguís?
“Divide y vencerás.” ¡Y una mierda!
Tener que aguantar el tipo hasta en las situaciones más adversas.
No debemos derramar lágrimas. Son la derrota del espíritu frente al cuerpo. Puesto que no hay mayor prueba de que somos seres a quienes sobra espíritu.
Desgraciadamente, no veo otra salida. No puedo cambiar la situación para que me sea, al menos, un poco favorable.
La lluvia aparece hasta en los más insólitos ecosistemas…
No se qué voy a hacer…
La mano que oprime mi ser está compuesta de variadas estructuras.
Estructuras como las discusiones.
La dictadura.
El veneno de las almas colindantes.
Cual correa que impide a un perro escapar mientras se suceden los bombardeos civiles.
Hace un par de meses, hice unas curiosas amistades.
¿Sus nombres?
Agonía, Incomprensión, Soledad y Tristeza.
Al principio, las ves, ahí tan coquetas con sus blancas sonrisas, llamándote, adulándote… para luego mostrar su identidad.
Ahora, parece ser que me aman. No pasa un minuto sin que me estén abrazando férreamente, unas veces unas, otras veces, todas.
El mundo en silencio debería sentirse siempre solo…
Han intercambiado unas palabras acerca de un quinto sujeto. Dicen que llegará si les correspondo su amor.
¿Qué cómo se llama?
Locura.
En ese momento me di cuenta de cuánto necesito librarme de este cuarteto, mas su abrazo se estrecha cada vez más…
Fin de la cita.
Oooww, ¿Porque demonios me recuerda tanto a Kenshi?
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